18 diciembre 2006
Comentario del libro, El medio es el masaje de Mcluhan.
articulo Ingrid toro http://asinomemates.blogspot.com/
Juan Carlos Pérez - Tumbelino: Comenta
El comentario a la exposición del conflicto mapuche y del artículo quedan en el siguiente link.http://tumbelino.blogspot.com
17 diciembre 2006
15 diciembre 2006
Presentación no presentada
Análisis de la asignación del proyecto del CECS de la Región de Los Lagos en el marco del Programa Regional de Conicyt. Texto completo en blog de Soledad Bravo (para no seguir afeando este humilde espacio)
14 diciembre 2006
Comunicaci�n Pol�tica
Comunicaci�n Pol�tica
Comentario presentación de otro grupo
Seguimiento noticioso voto chileno en la ONU
Por Jorge Acevedo
Me parece de interés comentar este trabajo, no sólo por la cuciosa investigación de mis compañeros, sino por el carácter netamente mediático de la situación. En una coyuntura en la que suceden otros hechos de igual importancia, es representativo de los elementos que hemos visto en este curso, que una decisión como ésta genere tanta atención. No fue solamente el tiempo de espera, ni las 2 opciones en juego (ya se sabe, en términos polarizados: pro o anti USA), sino la necesidad de los medios de presentarlo como un símbolo claro del manejo "en crisis" del gobierno. Así, varios Medios plantearon esta decisión desde un punto de vista casi fundacional, en cuanto representaba una toma de posición definitoria en un contexto , sabemos, cambiante. ¿Cómo reaccionan frente a eso los Medios pro gobierno? generalmente respondiendo con otras mitologías como la del orden, la capacidad de anticipar posibles conflictos o desde la generación de una visión estratégica (lo que, a su vez, busca ser negado por la otra parte del espectro político)
Aparte de la buena presentación, fue interesante el hecho mismo y la instancia de reflexión que nos abre. ¿Hasta qué punto la agenda pública está dada por los Medios? No sólo pensando en quienes somos lectores o espectadores, sino en la misma clase política que debe "responder" a la presión pública. Presión que no surge ni de quien escribe ni de quien observa esto, sino de ese ente difuso, modificable y siempre listo para justificar todo discurso: la opinión pública.
Comentario presentación de otro grupo
Seguimiento noticioso voto chileno en la ONU
Por Jorge Acevedo
Me parece de interés comentar este trabajo, no sólo por la cuciosa investigación de mis compañeros, sino por el carácter netamente mediático de la situación. En una coyuntura en la que suceden otros hechos de igual importancia, es representativo de los elementos que hemos visto en este curso, que una decisión como ésta genere tanta atención. No fue solamente el tiempo de espera, ni las 2 opciones en juego (ya se sabe, en términos polarizados: pro o anti USA), sino la necesidad de los medios de presentarlo como un símbolo claro del manejo "en crisis" del gobierno. Así, varios Medios plantearon esta decisión desde un punto de vista casi fundacional, en cuanto representaba una toma de posición definitoria en un contexto , sabemos, cambiante. ¿Cómo reaccionan frente a eso los Medios pro gobierno? generalmente respondiendo con otras mitologías como la del orden, la capacidad de anticipar posibles conflictos o desde la generación de una visión estratégica (lo que, a su vez, busca ser negado por la otra parte del espectro político)
Aparte de la buena presentación, fue interesante el hecho mismo y la instancia de reflexión que nos abre. ¿Hasta qué punto la agenda pública está dada por los Medios? No sólo pensando en quienes somos lectores o espectadores, sino en la misma clase política que debe "responder" a la presión pública. Presión que no surge ni de quien escribe ni de quien observa esto, sino de ese ente difuso, modificable y siempre listo para justificar todo discurso: la opinión pública.
Comunicaci�n Pol�tica
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Trabajo Seguimiento noticioso crisis PPD
Alumnos: Jorge Acevedo, Ana Inza y Juan Carlos Pérez
Por motivos de espacio preferimos hacer la referencia que el trabajo está publicado en el blog "yo versus internet", que se encuentra en la sección links de este blog.
Trabajo Seguimiento noticioso crisis PPD
Alumnos: Jorge Acevedo, Ana Inza y Juan Carlos Pérez
Por motivos de espacio preferimos hacer la referencia que el trabajo está publicado en el blog "yo versus internet", que se encuentra en la sección links de este blog.
Distribución pastilla del día después
Alumnas: Mariana Arellano, Carolina Betancourt, Paz Escárate y Pilar Planet
De las normas técnicas a la polémica
El anuncio por parte de la Ministra Barría provocó rechazo en:
• La iglesia que siempre se ha opuesto a este tipo de medidas por diversas razones (éticas, morales y sociales)
• Con la Democracia Cristiana a la cabeza, los partidos de la Concertación demostraron su molestia por no haber sido informados de la medida
• Se filtró que el Gabinete tampoco había sido informado de la medida, lo que hizo notar cierta improvisación
• Con la proximidad del Te Deum, se dio la posibilidad a que la iglesia se explayara en este tema
• Municipios con decisiones propias
• La sumatoria de estas variables permitió que la opinión de todos estos actores sociales tuviera cabida en la opinión pública generando la polémica.
Normativa de Gobierno
Con fecha 2 de septiembre: El Ministerio de Salud actualizó las Normas de Regulación de Fertilidad, las que entre otros métodos anticonceptivos que recomienda, señala la entrega de la píldora del día después a adolescentes mayores de 14 años con o sin el consentimiento de los padres.
Propuesta contraria
• La vida comienza desde la unión del óvulo con el espermatozoide, el cigoto y no desde su anidación
• El Levonorgestrel podría evitar la implantación, por tanto, atentar contra la vida de un ser humano
• Premisa: ante la duda, abstente
• La mujer no tiene derecho sobre una vida y un cuerpo que no le pertenece
• Ninguna medida sanitaria puede prescindir de la ética, cualquiera que ésta sea
•
Notas informativas La Tercera
1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, del Interior, Belisario Velasco, Secretaría General de Presidencia, Paulina Veloso; Educación, Yasna Provoste CDE.
• Políticos que apoyan la medida: Mariano Ruiz Esquide, Jorge Pizarro, Ricardo Núñez
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Evelyn Matthei, Carlos Larraín, Andrés Chadwick
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras. Rector UC, Pedro Rosso
• Expertos: Presidenta Sociedad Chilena de Ginecología, Médico director de Cemera, Colegio Médico, Instituto Chileno de Medicina Reproductiva.
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett
• Alcaldes a favor: Claudio Arriagada, Ángel Bozán
• Corte de Apelaciones
• Padres que presentan querella
2. Tratamiento:
• El foco, esta vez, está en la distribución de la PDD sin consentimiento de los padres.
• Se ayudan de cifras para apoyar la medida gubernamental.
• Ponen énfasis en que es parte de unas Normas Sanitarias y en que se trata de una medida sanitaria (por eso el apoyo en cifras y el acento en la población más pobre)
• Buscan vocerías que le den mayor credibilidad a la decisión del Gobierno.
• De alguna manera, este diario muestra que la Presidenta sea la que responda al Cardenal.
• Muestran encuestan que dan a conocer apoyo de la ciudadanía a esta medida. Este fue un golpe noticioso, ya que fue una cifra de Encuestas La Tercera.
• El otro foco expuesto es que esta “medida sanitaria” tiene consecuencias políticas al unir a la oposición y dividir al oficialismo.
• Muestra poca credibilidad a estudios como del Instituto Libertad y U de Los Andes y poco espacio a marcha de estudiantes opositoras
•
Notas informativas La Nación
1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros: de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, Subsecretario Presidencia, Edgardo Riveros
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett, Carolina Plaza
• Políticos a favor: Carolina Tohá, Camilo Escalona, Ricardo Núñez, Guido Girardi, Mariano Ruiz Esquide
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Pablo Longueira, Andrés Chadwick.
• Federación de Instituciones de Educación Superior, Cemera
• Dirigentes secundarios
• Padres que presentan querella
• Corte de Apelaciones
2. Tratamiento:
• El tratamiento es más confrontacional con titulares como “PDD para todas”
• Lo presentan como una cruzada gubernamental
• Destacan oposición de la DC. Se lee como “traición al conglomerado”
• Carece de cifras y es más ofensiva con los opositores. “Grandes pensadores” titula nota sobre alcaldes opositores
• Publica un poco atractivo reportaje testimonial sobre joven que, supuestamente, necesita la píldora.
• Agrega notas testimoniales
• En suma, el tratamiento es poco objetivo y poco serio.
Columnas de opinión y cartas publicadas
La Tercera 9 cartas 1 en Editorial
La Nación 3 artículos en Debate
4 columnas de opinión
8 cartas
Cartas La Nación
Enumeradas como Píldora del día después I-II - III....Todas las cartas publicadas están favor de la medida desde diferentes ámbitos. 1 carta el 7 de septiembre disiente de la medida. Sociedad Civil.
Maïté Albagly
Directora del Planning Familiar Francia Sociedad Civil
Teresa Valdés
Socióloga de Cedem
Boris Peralta Jara. Presidente de la Partidos Políticos
Juventud por la Democracia(PPD)
Manuel Sepúlveda Adriasola Ciudadanía
Linares
Danusia Rivas Weber Académica
Directora Escuela de Trabajo Social de la UNAB
Columnas de opinión La Nación
Las columnas de opinión se dirigen todas a la Iglesia, considerando diferentes tópicos:
La falta de validez del discurso desde el celibato y la represión sexual.
Cerrada posición doctrinal sin búsqueda de puntos de encuentro que apoye las decisiones libres de las personas.
La pérdida de espacios de la Iglesia, frente al sentido común y las necesidades de las personas.
Cartas La Tercera
Las nueve cartas publicadas se refieren a la entrega de la píldora a los 14 años sin autorización o consentimiento de los padres.
Seis de las cartas se muestran contrarias a la medida aduciendo los daños morales a la familia, y una permisividad al libertinaje sexual.
Una de las cartas que defiende la medida, aclara que esta debe entregarse considerando una educación integral más sólida para que no se transforme en una medida populista.
Las dos cartas restantes defiende la medida, considerándola como una oportunidad de equidad y no discriminación a los sectores más desprotegidos.
Opinión La Tercera
En la página Editorial del 6 de Septiembre se publica un artículo del Dr. Ramiro Molina, que hace referencia a la confusión entre la ideología y la evidencia científica
Reportajes
Vocerías:
• Soledad Barría, Ministra de Salud
• Ramiro Molina, Ginecólogo y Director de Cemera
• Juan José Oyarzún, Gran Maestro de la Logia Masónica
• Fernando Chomalí, Arzobispo auxiliar de Santiago
• Guido Girardi, Senador y Doctor
Tópicos tratados
• Derecho de los niños y jóvenes a la salud y a la confidencialidad
• Campaña contra Recalcine por parte de los conservadores del Opus Dei, tendrá que patentarla el Minsal para entregarla
• Quedó claro hace cinco años que no es abortiva. Y fue la Corte Suprema la que lo dictaminó
• La Carta Episcopal es el primer texto del Episcopado en Décadas
• Rechazo por parte de los católicos a la comparación con regímenes totalitarios
• No hay separación en los temas de Eutanasia, aborto y pastilla
• Los métodos anticonceptivos se reparten en la actualidad, sin necesariamente que lo sepan los padres
• Se necesita eliminar la desigualdad del acceso a estos métodos
• En las comunas más pobres se han vendido 344 cajas y en las más ricas 3.954, y en 2003 sólo una niña fue madre en Providencia. En La Pintana fueron 29
El anuncio por parte de la Ministra Barría provocó rechazo en:
• La iglesia que siempre se ha opuesto a este tipo de medidas por diversas razones (éticas, morales y sociales)
• Con la Democracia Cristiana a la cabeza, los partidos de la Concertación demostraron su molestia por no haber sido informados de la medida
• Se filtró que el Gabinete tampoco había sido informado de la medida, lo que hizo notar cierta improvisación
• Con la proximidad del Te Deum, se dio la posibilidad a que la iglesia se explayara en este tema
• Municipios con decisiones propias
• La sumatoria de estas variables permitió que la opinión de todos estos actores sociales tuviera cabida en la opinión pública generando la polémica.
Normativa de Gobierno
Con fecha 2 de septiembre: El Ministerio de Salud actualizó las Normas de Regulación de Fertilidad, las que entre otros métodos anticonceptivos que recomienda, señala la entrega de la píldora del día después a adolescentes mayores de 14 años con o sin el consentimiento de los padres.
Propuesta contraria
• La vida comienza desde la unión del óvulo con el espermatozoide, el cigoto y no desde su anidación
• El Levonorgestrel podría evitar la implantación, por tanto, atentar contra la vida de un ser humano
• Premisa: ante la duda, abstente
• La mujer no tiene derecho sobre una vida y un cuerpo que no le pertenece
• Ninguna medida sanitaria puede prescindir de la ética, cualquiera que ésta sea
•
Notas informativas La Tercera
1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, del Interior, Belisario Velasco, Secretaría General de Presidencia, Paulina Veloso; Educación, Yasna Provoste CDE.
• Políticos que apoyan la medida: Mariano Ruiz Esquide, Jorge Pizarro, Ricardo Núñez
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Evelyn Matthei, Carlos Larraín, Andrés Chadwick
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras. Rector UC, Pedro Rosso
• Expertos: Presidenta Sociedad Chilena de Ginecología, Médico director de Cemera, Colegio Médico, Instituto Chileno de Medicina Reproductiva.
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett
• Alcaldes a favor: Claudio Arriagada, Ángel Bozán
• Corte de Apelaciones
• Padres que presentan querella
2. Tratamiento:
• El foco, esta vez, está en la distribución de la PDD sin consentimiento de los padres.
• Se ayudan de cifras para apoyar la medida gubernamental.
• Ponen énfasis en que es parte de unas Normas Sanitarias y en que se trata de una medida sanitaria (por eso el apoyo en cifras y el acento en la población más pobre)
• Buscan vocerías que le den mayor credibilidad a la decisión del Gobierno.
• De alguna manera, este diario muestra que la Presidenta sea la que responda al Cardenal.
• Muestran encuestan que dan a conocer apoyo de la ciudadanía a esta medida. Este fue un golpe noticioso, ya que fue una cifra de Encuestas La Tercera.
• El otro foco expuesto es que esta “medida sanitaria” tiene consecuencias políticas al unir a la oposición y dividir al oficialismo.
• Muestra poca credibilidad a estudios como del Instituto Libertad y U de Los Andes y poco espacio a marcha de estudiantes opositoras
•
Notas informativas La Nación
1. Fuentes:
• Gubernamentales: Presidenta Michelle Bachelet; Ministros: de Salud, Soledad Barría; Secretario General de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, Subsecretario Presidencia, Edgardo Riveros
• Eclesiásticas: Cardenal Francisco Javier Errázuriz; Obispo Auxiliar de Santiago, Cristián Contreras
• Alcaldes opositores: Marta Ehlers; Pablo Zalaquett, Carolina Plaza
• Políticos a favor: Carolina Tohá, Camilo Escalona, Ricardo Núñez, Guido Girardi, Mariano Ruiz Esquide
• Políticos opositores a la medida: Patricio Melero, Cristián Monckeberg, Soledad Alvear, Pablo Lorenzini, Pablo Longueira, Andrés Chadwick.
• Federación de Instituciones de Educación Superior, Cemera
• Dirigentes secundarios
• Padres que presentan querella
• Corte de Apelaciones
2. Tratamiento:
• El tratamiento es más confrontacional con titulares como “PDD para todas”
• Lo presentan como una cruzada gubernamental
• Destacan oposición de la DC. Se lee como “traición al conglomerado”
• Carece de cifras y es más ofensiva con los opositores. “Grandes pensadores” titula nota sobre alcaldes opositores
• Publica un poco atractivo reportaje testimonial sobre joven que, supuestamente, necesita la píldora.
• Agrega notas testimoniales
• En suma, el tratamiento es poco objetivo y poco serio.
Columnas de opinión y cartas publicadas
La Tercera 9 cartas 1 en Editorial
La Nación 3 artículos en Debate
4 columnas de opinión
8 cartas
Cartas La Nación
Enumeradas como Píldora del día después I-II - III....Todas las cartas publicadas están favor de la medida desde diferentes ámbitos. 1 carta el 7 de septiembre disiente de la medida. Sociedad Civil.
Maïté Albagly
Directora del Planning Familiar Francia Sociedad Civil
Teresa Valdés
Socióloga de Cedem
Boris Peralta Jara. Presidente de la Partidos Políticos
Juventud por la Democracia(PPD)
Manuel Sepúlveda Adriasola Ciudadanía
Linares
Danusia Rivas Weber Académica
Directora Escuela de Trabajo Social de la UNAB
Columnas de opinión La Nación
Las columnas de opinión se dirigen todas a la Iglesia, considerando diferentes tópicos:
La falta de validez del discurso desde el celibato y la represión sexual.
Cerrada posición doctrinal sin búsqueda de puntos de encuentro que apoye las decisiones libres de las personas.
La pérdida de espacios de la Iglesia, frente al sentido común y las necesidades de las personas.
Cartas La Tercera
Las nueve cartas publicadas se refieren a la entrega de la píldora a los 14 años sin autorización o consentimiento de los padres.
Seis de las cartas se muestran contrarias a la medida aduciendo los daños morales a la familia, y una permisividad al libertinaje sexual.
Una de las cartas que defiende la medida, aclara que esta debe entregarse considerando una educación integral más sólida para que no se transforme en una medida populista.
Las dos cartas restantes defiende la medida, considerándola como una oportunidad de equidad y no discriminación a los sectores más desprotegidos.
Opinión La Tercera
En la página Editorial del 6 de Septiembre se publica un artículo del Dr. Ramiro Molina, que hace referencia a la confusión entre la ideología y la evidencia científica
Reportajes
Vocerías:
• Soledad Barría, Ministra de Salud
• Ramiro Molina, Ginecólogo y Director de Cemera
• Juan José Oyarzún, Gran Maestro de la Logia Masónica
• Fernando Chomalí, Arzobispo auxiliar de Santiago
• Guido Girardi, Senador y Doctor
Tópicos tratados
• Derecho de los niños y jóvenes a la salud y a la confidencialidad
• Campaña contra Recalcine por parte de los conservadores del Opus Dei, tendrá que patentarla el Minsal para entregarla
• Quedó claro hace cinco años que no es abortiva. Y fue la Corte Suprema la que lo dictaminó
• La Carta Episcopal es el primer texto del Episcopado en Décadas
• Rechazo por parte de los católicos a la comparación con regímenes totalitarios
• No hay separación en los temas de Eutanasia, aborto y pastilla
• Los métodos anticonceptivos se reparten en la actualidad, sin necesariamente que lo sepan los padres
• Se necesita eliminar la desigualdad del acceso a estos métodos
• En las comunas más pobres se han vendido 344 cajas y en las más ricas 3.954, y en 2003 sólo una niña fue madre en Providencia. En La Pintana fueron 29
LA TIRANÍA DE LA COMUNICACIÓN. (IGNACIO RAMONET)
(Un recuerdo a la comunicación clandestina cuando vivía el tirano y la muerte física del tirano en los medios de comunicación.) (Pilar Planet. Trabajo Curso Estrategias II. Magíster Comunicación Política. Universidad de Chile. Ver en Blog La historia la hacen los pueblos)
Comunicaci�n Pol�tica
Comunicaci�n Pol�tica
COMENTARIO SOBRE “HOMO VIDENS” DE GIOVANNI SARTORI
Jorge Acevedo
¿Es posible pensar que alguna actividad de importancia esté fuera de los Medios de comunicación? ¿Es la generación de un nuevo espacio público el resultado de la acción constante de los Medios? ¿Cómo afecta la lógica propia de los Medios el mensaje entregado? Todas estas interrogantes surgen desde nuestra interacción diaria con el principal canal de comunicación masiva: los Medios y, en específico, la televisión. Giovanni Sartori realiza una constatación que, apocalíptica y determinista, busca sólo ser un reflejo de una situación cotidiana. Hay en el “Homo Videns” un acercamiento a una nueva esfera de comunicación derivada de la omnipresencia de la televisión en nuestras existencias. Es la cotidianeidad del consumo y la extensión de sus funciones, lo que transforman el estudio de la televisión en un campo de vital importancia. Algunos ejemplos coyunturales nos darán el piso necesario para comenzar la discusión.
En un hecho representativo de la temática de este ensayo, el 26 de Octubre de este año, parlamentarios de la Alianza por Chile abandonaron la primera reunión de la comisión que estudiaba el problema de Chiledeportes. El aspecto que transforma esta decisión en un acto cargado de dramatismo, es que salieron de la reunión a los 5 minutos de haber ingresado, en cuanto las cámaras de Tv estuvieron dispuestas a filmar el suceso. No fue una decisión derivada de algún aspecto de la reunión, sino un “acto” destinado a la emisión televisiva. El signo de molestia no era completamente efectivo de haberse ausentado de la reunión (aunque nunca estuvo la opción de escuchar los argumentos de la Concertación), por lo que optaron por la representación. ¿Se debe agregar dónde se pudo ver este hecho?
Giovanni Sartori no se anda con medias tintas cuando habla del efecto de la televisión en la ciudadanía durante las últimas décadas: se ha perdido la capacidad de abstracción en el ser humano. No es definitivo, ni irrevocable (aunque el texto deja la sensación de que sí), pero se ha destruido de manera clara la capacidad de entendimiento. Esa conclusión , que puede ser rebatida en la coyuntura con la posmoderna búsqueda de la “no contaminación” (el hecho de tener “ideas propias”, sin fundamento tras de ellas, diría Sartori), genera un dominio sutil que limita de manera constante las posibilidades críticas propias del ser humano.
¿Cuál es el fundamento de esta aseveración de Sartori? La utilización casi exclusiva de la televisión para conocer la realidad y el carácter concreto del mensaje que entrega ella. Para afirmar esto, Sartori refiere a la capacidad simbólica (que habría generado, en definitiva, al homo sapiens) como el aspecto disminuido en la actualidad. El hecho que el hombre posea un lenguaje capaz de referir a sí mismo y de metacomunicar sobre las estructuras que se nos hacen manifiestas como “realidad” (podríamos hablar de la teoría de Berger y Luckmann sobre la construcción social de ésta, como ejemplo) lo diferencia del resto de los animales y, a la par, le permite desarrollar un pensamiento que lo hace progresar. La posibilidad de colocar en tela de juicio nuestra certezas generan la capacidad crítica y el desarrollo de nuestras fuerzas sociales. Por el contrario, la aceptación inmediata (la “introyección”, como se conoce en psicología) que proviene del ejercicio de recepción televisiva evita esos procesos cognitivos superiores y, por ende, abre un mayor campo de coerción implícita sobre el individuo, ya que lo presentado ES la realidad última e indubitable.
Este último elemento será retomado cuando hablemos de la esfera de la videopolítica, pero antes de ello es necesario comprender el itinerario lógico de Sartori, junto con algunas referencias anexas que nos parecen de importancia. El autor considera que el cambio operado por la televisión es paradigmático en cuanto ha cambiado nuestra manera de comprender el mundo. La necesidad que la televisión genera de que el mundo nos sea “mostrado” choca con elementos importantes de nuestro saber que no necesariamente tiene una correlación visible (Sartori menciona conceptos como el Estado, la soberanía, entre otros) que deben ser traspasados a una lógica que no les da abrigo. Esto genera “sucedáneos empobrecidos” que, por acercarse a esta nueva tecnología pierden su sentido intrínseco. ¿Cómo se podría entender, entonces, el concepto de “unidad cultural” que maneja Umberto Eco que plantea que existen significados que abarcan más allá del signo específico que los refiere? Eco plantea ue eso sucede con temas como “la paz”, “la democracia”, etc, que logran su significado sólo después de una sucesión de convenciones al respecto.
Se podría argumentar desde los apologistas de la televisión que ésta entrega una suma de imágenes con texto, pero Sartori advierte que esta conexión es desigual, al ser necesario un tipo de texto reducido (empobrecido, más bien) para adaptarse a la necesidades e transmisión de la televisión. A juicio del autor, no hay integración, sino sustracción en este aspecto. El predominio del homo ludens, que se dedica al juego, la diversión por sobre el homo inteligibilis, que ha construido nuestra sociedad es un hecho en el que hay que reparar para entender las predicciones catastróficas de Sartori. La atrofia cultural derivada se refleja en la pérdida de la capacidad de leer y la baja concentración y abstracción que tendrían las nuevas generaciones. Incluso Internet como espacio que combina texto e imagen aparece como un campo del que no se extraen todas sus potencialidades, debido a esta falencia cognoscitiva, que afecta el proceso simbólico de todo ser humano.
Ello, por supuesto, no implica la condena de la televisión como medio de comunicación, sino captar las posibles consecuencias de su omnipresencia y ubicuidad. Sartori plantea que el “tele ver” se transforma en un “tele vivir”, ya que es la principal productora de los bienes simbólicos con los que armamos nuestra identidad y entendemos nuestro lugar en la sociedad. Un autor contemporáneo como Roger Silverstone lo habla desde la relación entre televisión y cotidianeidad, tanto en la acción sobre los horarios de las personas (“¿antes o después de la teleserie nos juntamos?”) como en el lugar que ocupa en las casas, En un contexto en el que la media de televisores casi equipara la media de las personas en un hogar, se pueden imaginar las consecuencias desde el punto de vista comunicacional
LAS CONSECUENCIAS SOBRE LO POLÍTICO:
Dirigiendo la atención hacia cómo la televisión afecta el desarrollo político, se puede plantear que se transforma en el canal de difusión principal, alterando las manifestaciones discursivas. Tal cual fue mencionado al principio de este ensayo, cuando se refirió al “acto” de los dirigentes de RN, se puede pensar que la “video-política” transforman la gestión de la actividad política desde varios frentes. El primero de ellos tiene que ver con los emisores y para ello es necesario considerar algunos aspectos anexos a la teoría de Sartori, como por ejemplo lo propuesto por Anne Marie Gingras, en cuanto la mediatización de la actividad política, a partir de las técnicas del marketing político y el uso de los Medios de comunicación como soporte generan no sólo los cambios referidos en las temáticas presentadas y los intereses subyacentes. También se pueden observar influencias en el lenguaje utilizado, basando los mensajes en presentar los hechos y las cuestiones de todo tipo en forma de “información-cápsula”. El ritmo vertiginoso propio de la producción televisiva afectaría el tiempo y el espacio políticos, lo que no es una consecuencia necesariamente indeseable para los políticos, ya que, a juicio de la autora, ocultaría el vínculo y el origen de ciertos problemas indeseables.
Sartori comparte estas ideas al plantear que la televisión, al aplicar su esquema de acción, “personaliza” las elecciones y debates en búsqueda de un efecto más potente en lo emocional. El ejemplo de la confrontación entre John F Kennedy y Richard Nixon, ampliamente comentado en la literatura al respecto, es una interesante muestra del inicio de un proceso vivo y en constante desarrollo hasta nuestros días. En ese sentido, importa poco el mensaje, sino que el portador de ella se transforma en el verdadero elemento en juego al momento de decidir. La necesidad de personalidades fuertes con un lenguaje lo suficientemente ambiguo para satisfacer todas las identificaciones y necesidades del público pareciera ser la solución del éxito en este nuevo entorno. Ello no se agota en el “personaje” (nótese que ya dejamos de hablar de persona, aunque el perfil de “naturalidad” siempre renta bien), sino que abarca también los hechos a los cuales referir. Sartori plantea que los acontecimientos de “importancia” termianna siendo los mediáticos más ue los genuinamente efectuados. La referencia a la actitud de RN en Octubre pasado es fiel muestra de es´to, en cuanto es preferible un acto dramático realizado en nuestra globalizada “plaza pública” que una acción efectiva en la realidad.
Por otro lado, sería imposible mantener el juego político, si no existieran receptores que alteran su percepción de la política al ser ésta transmitida por los Medios de comunicación (muy apocalípticamente podríamos pensar que parte de esos receptores luego son emisores políticos que siguen las pautas aprendidas con anterioridad). Acá es bueno detenerse en el concepto de opinión pública. Si consideramos que ésta es según James Young, “el juicio social de una comunidad consciente de sí misma respecto de un problema de interés general que fue objeto de una discusión pública nacional”, la manifestación de ella no puede estar más alejada en la actualidad. Nos enfrentamos a una situación particular en la esfera de la videopolítica, en cuanto esa opinión es adquirida luego de la exposición mediática, con la particularidades (regresiones cognitivas, diría Sartori) que ella tiene. Primero la relaciona con la doxa griega más que con la episteme, o sea más un parecer que un saber. La razón para argumentar esto es que la percepción de la ciudadanía sobre los temas se forma más de los contenidos emotivos y poco profundos de la televisión que de un verdadero análisis al respecto. No sólo eso, al ser la televisión un medio unidireccional, en el que sólo se recibe información (una casi-interacción mediática como diría John B Thompson), no existe la opción de aportar una cognición propia a lo entregado.
Otro aspecto a considerar sobre el desarrollo de una opinión pública es la importancia que adquieren los sondeos de opinión realizados en los Medios. Sartori pone énfasis en la formulación de preguntas (generalmente con un fin determinado o restringiendo las posibilidades de respuesta) y en el contexto en el que ellas son formuladas, lo que deriva, a su juicio, en respuestas teóricamente débiles, volátiles y que, incluso, repiten lo que esas mismas personas han visto en los Medios de comunicación. Esto es fundamental si consideramos que no es sólo el ciudadano quien forma su opinión desde lo observado como “razonamiento público”, sino que los mismos Gobiernos plantean su actividad desde esas “certezas” presentadas mediáticamente.
Por último, el autor fija la atención en la calidad de la información que entrega la televisión, catalogándola de subinformación y desinformación. Esos conceptos refieren a insuficiencia y distorsión de la información, respectivamente. Amparados en las “reglas” de la transmisión televisiva (imágenes rápidas, de contenido emocional, poco texto), los Medios exageran acontecimiento vulgares, dramatizan las situaciones en la búsqueda forzada de la tensión y limitan el acceso de las personas al mundo conocido. Esto último se relaciona con un nuevo concepto de “aldeanización”, opuesto al de Mac Luhan, ya que no es todo el mundo el que se interconecta con la televisión, sino que una parte del orbe se plantea como “el único” lugar posible de los hechos.
Una referencia anexa que sirve para graficar esto es lo que planea Anthony Giddens en su libro “un mundo desbocado”. Estando el 9 de Noviembre de 1989 en Berlín Occidental, el autor fue testigo casual de la caída del Muro de Berlín. Luego de ser informado, se acercó con un pequeño grupo al lugar y comenzó a subir por las escaleras que habían dispuesto para ello. Su tránsito fue detenido por equipos de televisión que acababan de llegar y tenían que subir primeros para poder filmarlos trepando por las escaleras. Incluso convencieron a alguna gente que se subiera dos o tres veces para filmar mejor. Así se hace la historia en los años finales del siglo XX. La televisión no sólo llega primero, sino que monta el espectáculo”, comentaba Giddens en la ocasión.
Volvamos a Sartori: en cuanto los sucesos ocurran en latitudes alejadas, se pierde la importancia y necesidad de mostrarlos. A menos que llamen la atención desde lo exótico y curioso, por supuesto.La relación de los países pequeños y distante con el “mundo real” sigue un patrón similar al del televidente con la fuente de emisión: como receptor y acumulador de información ajena . Ocurre un fenómeno homologable a esa pasividad del receptor respecto de la emergente responsabilidad compartida que generaría la “aldea global” de Mac Luhan: al ser una “aldea fragmentada” y alejada de nuestro entorno cercano lo que se muestra en la televisión, baja el nivel de compromiso con lo que nos muestra. El efecto de ser receptor alejado, dueño de un control remoto con el que manejar nuestro campo visual, impide una real conciencia de lo que sucede fuera de nuestro entorno. Si a lo anterior le sumamos la gran cantidad de mensajes impactantes que recibimos, la capacidad de sorpresa baja y, por lo tanto, nuestro compromiso con el entorno si no es una causa de absoluta cercanía. La consecuencia de esto: un “demos” debilitado que poco sabe de los problemas públicos en un contexto en el , supuestamente, más se requiere de ello, debido a las consultas y la adopción de modelos de ciudadanía al momento de gobernar.
La diferencia entre competencia cognoscitiva y poseer información es el tema que recorre el texto de Sartori en cuanto en una era llena de posibilidades de acceder a contenidos de importancia para el hombre, no se tendría la capacidad para ello. Existe, obviamente, la posibilidad de pensar que la visión del autor cae en un exceso apocalíptico, pero debemos considerar cuál es el alcance que tienen sus palabras en un mundo que ha dejado de leer y que requiere de mensaje cortos y efectivos para fijarse en ellos. Hay más interconexión, más posibilidad de accede a otras visiones, pero falta el entendimiento subyacente. Que los poderes utilicen esta situación no sería una gran novedad, ya que ha sido así con todos los cambios sociales, lo que es más peligroso (y queda como conclusión luego de leer el libro) es que esos grupos de poder sean educados en este contexto. Es ahí donde la posibilidad de entendimiento queda como una quimera.
REFERENCIAS ANEXAS:
Giddens, Anthony, “Un mundo desbocado”
Thompson, John “Los media y la modernidad”
Gauthier, Gosselin, Mouchon, “Comunicación y política”
COMENTARIO SOBRE “HOMO VIDENS” DE GIOVANNI SARTORI
Jorge Acevedo
¿Es posible pensar que alguna actividad de importancia esté fuera de los Medios de comunicación? ¿Es la generación de un nuevo espacio público el resultado de la acción constante de los Medios? ¿Cómo afecta la lógica propia de los Medios el mensaje entregado? Todas estas interrogantes surgen desde nuestra interacción diaria con el principal canal de comunicación masiva: los Medios y, en específico, la televisión. Giovanni Sartori realiza una constatación que, apocalíptica y determinista, busca sólo ser un reflejo de una situación cotidiana. Hay en el “Homo Videns” un acercamiento a una nueva esfera de comunicación derivada de la omnipresencia de la televisión en nuestras existencias. Es la cotidianeidad del consumo y la extensión de sus funciones, lo que transforman el estudio de la televisión en un campo de vital importancia. Algunos ejemplos coyunturales nos darán el piso necesario para comenzar la discusión.
En un hecho representativo de la temática de este ensayo, el 26 de Octubre de este año, parlamentarios de la Alianza por Chile abandonaron la primera reunión de la comisión que estudiaba el problema de Chiledeportes. El aspecto que transforma esta decisión en un acto cargado de dramatismo, es que salieron de la reunión a los 5 minutos de haber ingresado, en cuanto las cámaras de Tv estuvieron dispuestas a filmar el suceso. No fue una decisión derivada de algún aspecto de la reunión, sino un “acto” destinado a la emisión televisiva. El signo de molestia no era completamente efectivo de haberse ausentado de la reunión (aunque nunca estuvo la opción de escuchar los argumentos de la Concertación), por lo que optaron por la representación. ¿Se debe agregar dónde se pudo ver este hecho?
Giovanni Sartori no se anda con medias tintas cuando habla del efecto de la televisión en la ciudadanía durante las últimas décadas: se ha perdido la capacidad de abstracción en el ser humano. No es definitivo, ni irrevocable (aunque el texto deja la sensación de que sí), pero se ha destruido de manera clara la capacidad de entendimiento. Esa conclusión , que puede ser rebatida en la coyuntura con la posmoderna búsqueda de la “no contaminación” (el hecho de tener “ideas propias”, sin fundamento tras de ellas, diría Sartori), genera un dominio sutil que limita de manera constante las posibilidades críticas propias del ser humano.
¿Cuál es el fundamento de esta aseveración de Sartori? La utilización casi exclusiva de la televisión para conocer la realidad y el carácter concreto del mensaje que entrega ella. Para afirmar esto, Sartori refiere a la capacidad simbólica (que habría generado, en definitiva, al homo sapiens) como el aspecto disminuido en la actualidad. El hecho que el hombre posea un lenguaje capaz de referir a sí mismo y de metacomunicar sobre las estructuras que se nos hacen manifiestas como “realidad” (podríamos hablar de la teoría de Berger y Luckmann sobre la construcción social de ésta, como ejemplo) lo diferencia del resto de los animales y, a la par, le permite desarrollar un pensamiento que lo hace progresar. La posibilidad de colocar en tela de juicio nuestra certezas generan la capacidad crítica y el desarrollo de nuestras fuerzas sociales. Por el contrario, la aceptación inmediata (la “introyección”, como se conoce en psicología) que proviene del ejercicio de recepción televisiva evita esos procesos cognitivos superiores y, por ende, abre un mayor campo de coerción implícita sobre el individuo, ya que lo presentado ES la realidad última e indubitable.
Este último elemento será retomado cuando hablemos de la esfera de la videopolítica, pero antes de ello es necesario comprender el itinerario lógico de Sartori, junto con algunas referencias anexas que nos parecen de importancia. El autor considera que el cambio operado por la televisión es paradigmático en cuanto ha cambiado nuestra manera de comprender el mundo. La necesidad que la televisión genera de que el mundo nos sea “mostrado” choca con elementos importantes de nuestro saber que no necesariamente tiene una correlación visible (Sartori menciona conceptos como el Estado, la soberanía, entre otros) que deben ser traspasados a una lógica que no les da abrigo. Esto genera “sucedáneos empobrecidos” que, por acercarse a esta nueva tecnología pierden su sentido intrínseco. ¿Cómo se podría entender, entonces, el concepto de “unidad cultural” que maneja Umberto Eco que plantea que existen significados que abarcan más allá del signo específico que los refiere? Eco plantea ue eso sucede con temas como “la paz”, “la democracia”, etc, que logran su significado sólo después de una sucesión de convenciones al respecto.
Se podría argumentar desde los apologistas de la televisión que ésta entrega una suma de imágenes con texto, pero Sartori advierte que esta conexión es desigual, al ser necesario un tipo de texto reducido (empobrecido, más bien) para adaptarse a la necesidades e transmisión de la televisión. A juicio del autor, no hay integración, sino sustracción en este aspecto. El predominio del homo ludens, que se dedica al juego, la diversión por sobre el homo inteligibilis, que ha construido nuestra sociedad es un hecho en el que hay que reparar para entender las predicciones catastróficas de Sartori. La atrofia cultural derivada se refleja en la pérdida de la capacidad de leer y la baja concentración y abstracción que tendrían las nuevas generaciones. Incluso Internet como espacio que combina texto e imagen aparece como un campo del que no se extraen todas sus potencialidades, debido a esta falencia cognoscitiva, que afecta el proceso simbólico de todo ser humano.
Ello, por supuesto, no implica la condena de la televisión como medio de comunicación, sino captar las posibles consecuencias de su omnipresencia y ubicuidad. Sartori plantea que el “tele ver” se transforma en un “tele vivir”, ya que es la principal productora de los bienes simbólicos con los que armamos nuestra identidad y entendemos nuestro lugar en la sociedad. Un autor contemporáneo como Roger Silverstone lo habla desde la relación entre televisión y cotidianeidad, tanto en la acción sobre los horarios de las personas (“¿antes o después de la teleserie nos juntamos?”) como en el lugar que ocupa en las casas, En un contexto en el que la media de televisores casi equipara la media de las personas en un hogar, se pueden imaginar las consecuencias desde el punto de vista comunicacional
LAS CONSECUENCIAS SOBRE LO POLÍTICO:
Dirigiendo la atención hacia cómo la televisión afecta el desarrollo político, se puede plantear que se transforma en el canal de difusión principal, alterando las manifestaciones discursivas. Tal cual fue mencionado al principio de este ensayo, cuando se refirió al “acto” de los dirigentes de RN, se puede pensar que la “video-política” transforman la gestión de la actividad política desde varios frentes. El primero de ellos tiene que ver con los emisores y para ello es necesario considerar algunos aspectos anexos a la teoría de Sartori, como por ejemplo lo propuesto por Anne Marie Gingras, en cuanto la mediatización de la actividad política, a partir de las técnicas del marketing político y el uso de los Medios de comunicación como soporte generan no sólo los cambios referidos en las temáticas presentadas y los intereses subyacentes. También se pueden observar influencias en el lenguaje utilizado, basando los mensajes en presentar los hechos y las cuestiones de todo tipo en forma de “información-cápsula”. El ritmo vertiginoso propio de la producción televisiva afectaría el tiempo y el espacio políticos, lo que no es una consecuencia necesariamente indeseable para los políticos, ya que, a juicio de la autora, ocultaría el vínculo y el origen de ciertos problemas indeseables.
Sartori comparte estas ideas al plantear que la televisión, al aplicar su esquema de acción, “personaliza” las elecciones y debates en búsqueda de un efecto más potente en lo emocional. El ejemplo de la confrontación entre John F Kennedy y Richard Nixon, ampliamente comentado en la literatura al respecto, es una interesante muestra del inicio de un proceso vivo y en constante desarrollo hasta nuestros días. En ese sentido, importa poco el mensaje, sino que el portador de ella se transforma en el verdadero elemento en juego al momento de decidir. La necesidad de personalidades fuertes con un lenguaje lo suficientemente ambiguo para satisfacer todas las identificaciones y necesidades del público pareciera ser la solución del éxito en este nuevo entorno. Ello no se agota en el “personaje” (nótese que ya dejamos de hablar de persona, aunque el perfil de “naturalidad” siempre renta bien), sino que abarca también los hechos a los cuales referir. Sartori plantea que los acontecimientos de “importancia” termianna siendo los mediáticos más ue los genuinamente efectuados. La referencia a la actitud de RN en Octubre pasado es fiel muestra de es´to, en cuanto es preferible un acto dramático realizado en nuestra globalizada “plaza pública” que una acción efectiva en la realidad.
Por otro lado, sería imposible mantener el juego político, si no existieran receptores que alteran su percepción de la política al ser ésta transmitida por los Medios de comunicación (muy apocalípticamente podríamos pensar que parte de esos receptores luego son emisores políticos que siguen las pautas aprendidas con anterioridad). Acá es bueno detenerse en el concepto de opinión pública. Si consideramos que ésta es según James Young, “el juicio social de una comunidad consciente de sí misma respecto de un problema de interés general que fue objeto de una discusión pública nacional”, la manifestación de ella no puede estar más alejada en la actualidad. Nos enfrentamos a una situación particular en la esfera de la videopolítica, en cuanto esa opinión es adquirida luego de la exposición mediática, con la particularidades (regresiones cognitivas, diría Sartori) que ella tiene. Primero la relaciona con la doxa griega más que con la episteme, o sea más un parecer que un saber. La razón para argumentar esto es que la percepción de la ciudadanía sobre los temas se forma más de los contenidos emotivos y poco profundos de la televisión que de un verdadero análisis al respecto. No sólo eso, al ser la televisión un medio unidireccional, en el que sólo se recibe información (una casi-interacción mediática como diría John B Thompson), no existe la opción de aportar una cognición propia a lo entregado.
Otro aspecto a considerar sobre el desarrollo de una opinión pública es la importancia que adquieren los sondeos de opinión realizados en los Medios. Sartori pone énfasis en la formulación de preguntas (generalmente con un fin determinado o restringiendo las posibilidades de respuesta) y en el contexto en el que ellas son formuladas, lo que deriva, a su juicio, en respuestas teóricamente débiles, volátiles y que, incluso, repiten lo que esas mismas personas han visto en los Medios de comunicación. Esto es fundamental si consideramos que no es sólo el ciudadano quien forma su opinión desde lo observado como “razonamiento público”, sino que los mismos Gobiernos plantean su actividad desde esas “certezas” presentadas mediáticamente.
Por último, el autor fija la atención en la calidad de la información que entrega la televisión, catalogándola de subinformación y desinformación. Esos conceptos refieren a insuficiencia y distorsión de la información, respectivamente. Amparados en las “reglas” de la transmisión televisiva (imágenes rápidas, de contenido emocional, poco texto), los Medios exageran acontecimiento vulgares, dramatizan las situaciones en la búsqueda forzada de la tensión y limitan el acceso de las personas al mundo conocido. Esto último se relaciona con un nuevo concepto de “aldeanización”, opuesto al de Mac Luhan, ya que no es todo el mundo el que se interconecta con la televisión, sino que una parte del orbe se plantea como “el único” lugar posible de los hechos.
Una referencia anexa que sirve para graficar esto es lo que planea Anthony Giddens en su libro “un mundo desbocado”. Estando el 9 de Noviembre de 1989 en Berlín Occidental, el autor fue testigo casual de la caída del Muro de Berlín. Luego de ser informado, se acercó con un pequeño grupo al lugar y comenzó a subir por las escaleras que habían dispuesto para ello. Su tránsito fue detenido por equipos de televisión que acababan de llegar y tenían que subir primeros para poder filmarlos trepando por las escaleras. Incluso convencieron a alguna gente que se subiera dos o tres veces para filmar mejor. Así se hace la historia en los años finales del siglo XX. La televisión no sólo llega primero, sino que monta el espectáculo”, comentaba Giddens en la ocasión.
Volvamos a Sartori: en cuanto los sucesos ocurran en latitudes alejadas, se pierde la importancia y necesidad de mostrarlos. A menos que llamen la atención desde lo exótico y curioso, por supuesto.La relación de los países pequeños y distante con el “mundo real” sigue un patrón similar al del televidente con la fuente de emisión: como receptor y acumulador de información ajena . Ocurre un fenómeno homologable a esa pasividad del receptor respecto de la emergente responsabilidad compartida que generaría la “aldea global” de Mac Luhan: al ser una “aldea fragmentada” y alejada de nuestro entorno cercano lo que se muestra en la televisión, baja el nivel de compromiso con lo que nos muestra. El efecto de ser receptor alejado, dueño de un control remoto con el que manejar nuestro campo visual, impide una real conciencia de lo que sucede fuera de nuestro entorno. Si a lo anterior le sumamos la gran cantidad de mensajes impactantes que recibimos, la capacidad de sorpresa baja y, por lo tanto, nuestro compromiso con el entorno si no es una causa de absoluta cercanía. La consecuencia de esto: un “demos” debilitado que poco sabe de los problemas públicos en un contexto en el , supuestamente, más se requiere de ello, debido a las consultas y la adopción de modelos de ciudadanía al momento de gobernar.
La diferencia entre competencia cognoscitiva y poseer información es el tema que recorre el texto de Sartori en cuanto en una era llena de posibilidades de acceder a contenidos de importancia para el hombre, no se tendría la capacidad para ello. Existe, obviamente, la posibilidad de pensar que la visión del autor cae en un exceso apocalíptico, pero debemos considerar cuál es el alcance que tienen sus palabras en un mundo que ha dejado de leer y que requiere de mensaje cortos y efectivos para fijarse en ellos. Hay más interconexión, más posibilidad de accede a otras visiones, pero falta el entendimiento subyacente. Que los poderes utilicen esta situación no sería una gran novedad, ya que ha sido así con todos los cambios sociales, lo que es más peligroso (y queda como conclusión luego de leer el libro) es que esos grupos de poder sean educados en este contexto. Es ahí donde la posibilidad de entendimiento queda como una quimera.
REFERENCIAS ANEXAS:
Giddens, Anthony, “Un mundo desbocado”
Thompson, John “Los media y la modernidad”
Gauthier, Gosselin, Mouchon, “Comunicación y política”
El simulacro de la democracia chilena
El simulacro de la democracia chilena
Por Paz Escárate
Manuel Castells tiene una hipótesis y estructura su reciente libro “Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial” para establecerla como el último dogma chileno: nuestro país posee un Estado de Bienestar, exitoso en América Latina y su desafío, luego de haber terminado con la transición política, es construir una identidad en torno a un proyecto de desarrollo informacional.
Luego de una exhaustiva descripción del desarrollo de la era Internet en el mundo y la manera en que naciones como Irlanda o Finlandia saltaron al primer mundo gracias a desarrollar una sociedad capacitada y en red, el autor se empeña en dar a conocer cifras del “milagro” económico chileno, fruto –eso sí- de la democracia encabezada por los gobiernos de la Concertación y no por el gobierno dictatorial. Es así como varias páginas se llenan de cifras como “la inflación cae del 27,3% en 1990 al 4,7% en 1998 y al 2% en el 2003… el salario real sobre un índice 100 en 1970, pasa del 93 en 1973 y 103 en 1984-89 al 180 en 1999-2003”. Estas, sin lugar a dudas son reales y fundamentan la idea que la democracia le hizo bien al país más allá de las libertades políticas. Este punto no admite discusión, ya que el modelo liberal autoritario, precisamente impuesto por la dictadura militar a fuerza de ejecutados, detenidos desaparecidos, exonerados, término del sindicalismo y miles de desempleados no tiene comparación con la realidad ofrecida por la democracia concertacionista.
Sin embargo, el exceso de datos de este tipo y la insistencia en que el caso de Chile es el mejor situado de la región instala una suerte de suspicacia en la lectura. Esta tiene que ver con “el cristal desde donde se mira”. Por un lado, el punto de vista de un extranjero aporta datos que los mismos chilenos no somos capaces de ver por estar demasiado inmersos en nuestra realidad, como también es capaz de sacarnos desde nuestra mirada insular y autoflagelante. No obstante, creo que la amistad de Castells con los ideólogos del proyecto concertacionista hace que no pueda abordar, de manera profunda, los desafíos y esperanzas del Chile actual.
Este libro fue publicado sin los datos que aporta el gobierno de Michelle Bachelet, el cual quiere pasar a la historia por su énfasis en la protección social. Incluso teniendo en cuenta esta información, no se puede afirmar taxativamente que Chile tenga un Estado de bienestar.
Nuestro país no es y nunca ha sido un Estado de bienestar. Quizás el intento más serio que se desarrolló en torno a ello fue durante el gobierno de Salvador Allende, pero ya sabemos cuanto duró y de qué manera terminó. Evidentemente los gobiernos de la Concertación han hecho un esfuerzo importante y sistemático en poder nivelar la escandalosa desigualdad impuesta, a golpe de sangre, por el régimen militar, pero a estos intentos no se les puede llamar Estado de bienestar. Chile no es Suecia y ni siquiera se le parece. Esto es una realidad, por ejemplo, para miles de chilenos que, en la década de los ’70 fueron exiliados políticos y que en el decenio de los ‘90 pasaron a ser exiliados económicos al no poder regresar a su país de origen sin perder la calidad de vida o de protección de la vejez que les ofrece un país con un verdadero Estado de bienestar. No se puede hablar de esta categoría cuando en Chile, para tener una salud de calidad, por ejemplo, no sólo es imprescindible estar inscrito en una Isapre y desechar el sistema sanitario gubernamental, sino también pagar por un seguro médico, ojalá en una clínica de prestigio. Es cierto que iniciativas como las del plan Auge han introducido un empeño importante por cuidar de la salud de todos los chilenos, pero se trata de una acción, a todas luces, insuficiente. Basta ver la realidad de los consultorios y de los hospitales públicos en Santiago o regiones para comprobarlo.
Un discurso bien puesto
Comparto la idea que Castells –cercano a Guillermo Campero y Ernesto Ottone, ideólogos comunicacionales del segundo piso de La Moneda en tiempos de Ricardo Lagos- está más cercano al manejo de la comunicación política que a la ‘realidad real’, por así decirlo. A ello se añade que la política comunicacional en la era de Lagos fue una de las más exitosas de estos últimos años, sobre todo pensando en instalar la figura del mandatario como la de un estadista, de un hacedor, un hombre de Obras Públicas y también un hijo de la educación pública de este país. Con este metarrelato no es raro que su gobierno haya terminado con un 70% de apoyo popular. No es raro por su impronta masculina y autoritaria que revive los “anhelos de padre” tan arraigados en nuestra sociedad de “guachos”.
No se trata de desconocer la triunfante instalación de un discurso que posiciona a Chile en las “ligas mayores”, que es capaz de votar No a la guerra de Irak en la ONU e igualmente firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, por ejemplo. Este es un mérito tanto de Campero y Ottone como de otros, sino que se trata de evidenciar que al análisis de país que hace Castells le hace falta la ineludible realidad.
Educación: cobertura versus sentido
En esta materia, destaca la educación en la era de Internet como la base para situar a Chile como ‘el primer alumno del curso’ en la región. Este enunciado es lógico por las experiencias previas en Irlanda y Finlandia y su componente informacional se fundamenta en la amplia red de Enlaces instalada en el sistema educacional. Mas su análisis cuantitativo no se detiene en la verdadera utilización de los computadores dentro de la sala de clases. En su mayoría carecen de tecnología actualizada y se ubican en una sala especial donde los escolares no tienen acceso libre. El uso que se hace de estas herramientas es deficiente, ya que todavía las tratan como meras máquinas de escribir modernas y esto se debe, básicamente, a la ausencia de profesores capacitados e interesados en el tema y que estén conscientes de lo fundamental del manejo computacional para insertarse en el mundo (aunque ya todos, queramos o no, estamos insertos. Más bien diría, para no quedar excluidos de la mundialización).
El autor está en lo cierto cuando determina que la educación, formal y no formal, es la instancia más importante para pavimentar el camino hacia los países desarrollados. No obstante, este año que termina ha sido claro en manifestar que el sistema educacional no entrega calidad ni sentido a los jóvenes chilenos. La revolución pingüina fue y es una manifestación mayoritaria que dice que las disposiciones técnicas no bastan para mejorar la educación. Como ejemplo se puede decir que la jornada escolar completa en vez de ser una oportunidad para el despliegue de las capacidades, se puede transformar en una plataforma de frustración. ¿Por qué estar todo el día en el colegio? ¿Sólo para librarse de poblar la calle? ¿Para tener más horas de clases tradicionales o para explorar nuevos métodos de aprendizaje que hagan a los jóvenes descubrir sus habilidades? ¿Es la escuela el único lugar de aprendizaje? ¿qué rol juega la televisión, la interacción con los pares, las agencias socializadores y también las nuevas tecnologías de información en esta capacitación permanente de la cual se habla en la era Internet? Castells acierta en el argumento sobre la importancia de las nuevas tecnologías de información, pero no en su aplicación en el caso chileno. Las apabullantes cifras de uso de computadores y número de conexiones a la red destiñen al contrastarlas con el uso deficiente que se les da. Quizás el intento del senador Fernando Flores, aunque se trata de un caso aislado dentro del presente escenario, sea el más serio en el ámbito de la superación de la desigualdad y en atreverse a innovar con un pensamiento divergente.
La propuesta de un modelo de desarrollo informacional, como el de Finlandia con la producción de tecnología, no es posible en una sociedad donde el ascenso social o la inserción en el mundo del trabajo nunca ha dejado de estar ligado a la familia, los apellidos, el colegio donde se estudió y los amigos de los padres. La meritocracia en Chile es sólo el título de un libro de Navia y Engels. Por el momento.
Recapitulando. La educación no es un fin en sí mismo, sino que su rol es otorgar sentido y las herramientas necesarias para construir un proyecto de vida. Castells propone tres focos de atención al respecto: cobertura. Disminución de deserción e ingreso a la educación superior. En torno a la cobertura, el foco de las políticas actuales está puesto en aumentar la educación pre escolar, ya que éste índice influirá en el rendimiento posterior de los mismos. Respecto a disminuir los niveles de deserción, éstos ya son bajos en Chile, al igual que los índices de analfabetismo y se les aborda en priogramas gubernamentales como el del “Liceo para todos” que entrega incentivos monetarios a los grupos vulnerables que persistan en su proceso educacional. Lo interesante es que los jóvenes no dejen sus estudios porque ellos realmente descubrieron su sentido y no sólo por el sentido monetario. Si un chico deja la escuela es un fracaso porque percibió al sistema educacional como un reproductor de fórmulas que imposibilitan la movilidad social. El tercer punto, referido a la educación superior, es uno de los más complejos y controvertidos, como lo muestra el último informe del Consejo Asesor Presidencial en Educación. Las fuerzas sociales intentan cambiar el sistema de educación superior para que no siga privilegiando a los que ya son favorecidos, por una parte, y por otra, para otorgar más valor a los oficios técnicos. Las estadísticas del Ministerio de Educación dicen que es cosa del pasado el que las universidades tradicionales tengan entre sus filas a los mejores alumnos de los liceos. Hoy, en cambio, le dan la bienvenida a los mejores alumnos, pero de los mejores colegios pagados, salvo honrosas excepciones como los provenientes del Instituto Nacional o del Liceo Nº 1 de niñas. Los jóvenes que estudiaron en liceos municipales, en colegios particular-subvencionados o en colegios particulares no muy sobresalientes están condenados a estudiar en institutos profesionales, centros de formación técnica o, en el mejor de los casos, en reconocidas o no tan reconocidas universidades privadas. Y. para nadie es un secreto que a la hora de buscar trabajo, los profesionales más cotizados son los universitarios y no los técnicos, a este filtro se debe añadir el de las universidades tradicionales versus las privadas.
En educación no se debe olvidar el norte: se trata de un medio para desarrollar los proyectos de vida, por tanto la pregunta es ¿qué estamos haciendo por no seguir frustrando a miles de jóvenes? En este sentido, la mirada autocomplaciente respecto al desarrollo económico de Chile en comparación con la región no ayuda a ir más allá y preguntarse por la significación de estas cifras macroeconómicas, profusamente expuestas por Castells, para la mayoría de los chilenos. Quizás su acierto en esta área va por evidenciar que los estudiantes de educación superior chilenos tienen el mismo nivel cultural que un estudiante secundario en Portugal, es decir, nuestros estándares culturales, los que incluyen nivel de investigación y calidad de las universidades, distan de ser los de un país en desarrollo.
De la identidad a las identidades
Del Estado-nacional-popular de la década de los ’50 y ’60, el mundo pasó hoy al proceso de conformación de las identidades como respuesta a la mundialización y al debilitamiento de las instituciones que funcionaban alrededor del Estado-nación y de la sociedad civil igualmente ligada al Estado. Castells escribe: “La superación de las identidades, que era el gran proyecto histórico del racionalismo (liberal o marxista) ha sido superado por el renovado poder de la identidad. Dios no ha muerto. Al contrario, el absoluto se ha encarnado en una diversidad creciente de vivencias y expresiones”. Al respecto, dice que quizás el fundamentalismo religioso en sus derivados islámico, judío o cristiano es un intento de reconstruir sentido a nivel planetario. Refiriéndose al Estado-nación, en declive, indica: “ser ciudadano es fuente de derechos, pero ya no de sentido”.
Para Castells es claro el nacimiento del Estado red, por eso dice que el Estado no desaparece, sino que se reinventa. “Surgen así Estados co-nacionales, como es la Unión Europea, con un Banco Central Europeo independiente, una moneda única (aún con excepciones) y, por tanto, una economía unificada a la que se añaden múltiples instituciones y leyes de ámbito europeo…Así el Estado- nación se dota de instrumentos cooperativos de gestión, navegación, y negociación en la globalización. El precio es alto: la pérdida de soberanía y el paso irreversible al poder compartido. O sea, se pierde poder para mantener influencia”, indica.
En este contexto se puede entender mejor el surgimiento del conflicto étnico como fuente de identidad y de sentido que va mucho más allá de las fronteras y que se aleja sustancialmente del concepto de Estado-nación. Una vez más, en esta área, Castells peca de exceso de optimismo. Relata: “el 30 de mayo (de 1990) se constituyó la Comisión Especial de Pueblos Indígenas, con la participación de representantes de las organizaciones indígenas y del gobierno, con el objetivo de elaborar una nueva legislación que reconociera institucionalmente los derechos de los pueblos originarios. Tras un amplio proceso participativo, en enero de 1991 tuvo lugar en Temuco el Congreso Nacional Indígena, en donde unos 500 delegados de los congresos regionales entregaron al Presidente Aylwin los resultados de ese proceso de consulta. Se inició así un proceso que condujo, al término del mandato de Aylwin, a la aprobación de una ley de protección, fomento y desarrollo de los indígenas, incluyendo la creación de una Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi)”. Desde esta perspectiva no se entiende el conflicto constante en la zona mapuche, por ejemplo. No se entiende la precandidatura de Aucán Huilcamán para las últimas elecciones presidenciales, no se entiende la aplicación de la ley antiterrorista, la quema de predios o los llamados a liberar los presos políticos mapuches. Si realmente las instituciones funcionaran, como decía Ricardo Lagos, no seríamos testigos de un sector de la población que se siente excluida, reprimida y atropellada. Creo que la reivindicación identitaria no se ha asumido y que Chile aún le queda camino por recorrer para llegar a llamarse a sí misma nación pluricultural.
Al pan pan y al vino vino
Creo que la gran hazaña de Castells es tomar el discurso impuesto por los comunicólogos de la Concertación, desde el gobierno ed Aylwin al de Lagos, validarlo por su estatura intelectual y contribuir a instalarlo en el orden mundial. El autor no hace ‘vista gorda’ a cierta autocrítica, como cuando escribe: “Chile tiene ante sí viejos y nuevos desafíos que requieren todavía un considerable esfuerzo para profundizar la democracia y transitar a un nuevo modelo de desarrollo requerido por el contexto global”. Pero mayormente tiene su corazón puesto en el vaso “medio lleno”, como solía decir el ex Presidente Lagos.
Este posicionamiento del discurso es interesantísimo en cuanto es la prueba fiel de que el lenguaje construye realidades. Esta es la esencia de la comunicación política. Se pueden hacer obras, se puede gobernar, se puede acertar, pero si no se sabe comunicar, la continuidad de la alianza que detenta el poder puede estar en aprietos. Es este discurso el que hace suyo Castells y que refleja en su último libro dedicado a Chile. Quizás su mayor oportunidad está en abrir la puerta a la posibilidad de un pronto salto al desarrollo por medio de la educación y del desarrollo de una sociedad de la información. Sin embargo, para llevar a cabo esta iniciativa es imprescindible contar con una transición acabada. La muerte de Augusto Pinochet ha mostrado que ella o se circunscribió desde el plebiscito de 1988 hasta el 11 de marzo de 1990 o francamente aún no termina y no tiene un fin en el horizonte.
La política, a todas luces, es el lugar del conflicto, de la diferencia, de la lucha de poderes, de la transformación constante. Este año ha sido especialmente pródigo en mostrarlo con la revolución de los pingüinos en mayo y recientemente con las reacciones tras la muerte de Pinochet. No se trata de poner en riesgo la democracia. Tal como lo plantea Castells y como evidencia la realidad, la democracia en Chile es un camino sin retorno, por el momento (como plantea Hannah Arendt, filósofa de lo imprevisto). Se trata más bien de hacer patente el conflicto en una sociedad que se había acostumbrado demasiado a los consensos, a las palabras de buena crianza y a los justos tres tercios. En la hora de las definiciones las cuentas no son tan claras y nunca falta el que se quiere retirar sin pagar. Aunque para Castells la “raya para la suma” genera un saldo positivo, no es posible desconocer los diversos conflictos que se albergan en esta sociedad inserta en un mundo globalizado. Como lo plantea Ranciére, al política es la cuenta errónea, es la constatación del daño y sólo asumiendo esta transición inconclusa o este conflicto permanente, como se quiera llamar, se podrá avanzar y desarrollar ciertas estrategias, por cierto, también comunicacionales, que presten utilidad a un acontecer en constante transformación y, en definitiva, a un proyecto de país.
Por Paz Escárate
Manuel Castells tiene una hipótesis y estructura su reciente libro “Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial” para establecerla como el último dogma chileno: nuestro país posee un Estado de Bienestar, exitoso en América Latina y su desafío, luego de haber terminado con la transición política, es construir una identidad en torno a un proyecto de desarrollo informacional.
Luego de una exhaustiva descripción del desarrollo de la era Internet en el mundo y la manera en que naciones como Irlanda o Finlandia saltaron al primer mundo gracias a desarrollar una sociedad capacitada y en red, el autor se empeña en dar a conocer cifras del “milagro” económico chileno, fruto –eso sí- de la democracia encabezada por los gobiernos de la Concertación y no por el gobierno dictatorial. Es así como varias páginas se llenan de cifras como “la inflación cae del 27,3% en 1990 al 4,7% en 1998 y al 2% en el 2003… el salario real sobre un índice 100 en 1970, pasa del 93 en 1973 y 103 en 1984-89 al 180 en 1999-2003”. Estas, sin lugar a dudas son reales y fundamentan la idea que la democracia le hizo bien al país más allá de las libertades políticas. Este punto no admite discusión, ya que el modelo liberal autoritario, precisamente impuesto por la dictadura militar a fuerza de ejecutados, detenidos desaparecidos, exonerados, término del sindicalismo y miles de desempleados no tiene comparación con la realidad ofrecida por la democracia concertacionista.
Sin embargo, el exceso de datos de este tipo y la insistencia en que el caso de Chile es el mejor situado de la región instala una suerte de suspicacia en la lectura. Esta tiene que ver con “el cristal desde donde se mira”. Por un lado, el punto de vista de un extranjero aporta datos que los mismos chilenos no somos capaces de ver por estar demasiado inmersos en nuestra realidad, como también es capaz de sacarnos desde nuestra mirada insular y autoflagelante. No obstante, creo que la amistad de Castells con los ideólogos del proyecto concertacionista hace que no pueda abordar, de manera profunda, los desafíos y esperanzas del Chile actual.
Este libro fue publicado sin los datos que aporta el gobierno de Michelle Bachelet, el cual quiere pasar a la historia por su énfasis en la protección social. Incluso teniendo en cuenta esta información, no se puede afirmar taxativamente que Chile tenga un Estado de bienestar.
Nuestro país no es y nunca ha sido un Estado de bienestar. Quizás el intento más serio que se desarrolló en torno a ello fue durante el gobierno de Salvador Allende, pero ya sabemos cuanto duró y de qué manera terminó. Evidentemente los gobiernos de la Concertación han hecho un esfuerzo importante y sistemático en poder nivelar la escandalosa desigualdad impuesta, a golpe de sangre, por el régimen militar, pero a estos intentos no se les puede llamar Estado de bienestar. Chile no es Suecia y ni siquiera se le parece. Esto es una realidad, por ejemplo, para miles de chilenos que, en la década de los ’70 fueron exiliados políticos y que en el decenio de los ‘90 pasaron a ser exiliados económicos al no poder regresar a su país de origen sin perder la calidad de vida o de protección de la vejez que les ofrece un país con un verdadero Estado de bienestar. No se puede hablar de esta categoría cuando en Chile, para tener una salud de calidad, por ejemplo, no sólo es imprescindible estar inscrito en una Isapre y desechar el sistema sanitario gubernamental, sino también pagar por un seguro médico, ojalá en una clínica de prestigio. Es cierto que iniciativas como las del plan Auge han introducido un empeño importante por cuidar de la salud de todos los chilenos, pero se trata de una acción, a todas luces, insuficiente. Basta ver la realidad de los consultorios y de los hospitales públicos en Santiago o regiones para comprobarlo.
Un discurso bien puesto
Comparto la idea que Castells –cercano a Guillermo Campero y Ernesto Ottone, ideólogos comunicacionales del segundo piso de La Moneda en tiempos de Ricardo Lagos- está más cercano al manejo de la comunicación política que a la ‘realidad real’, por así decirlo. A ello se añade que la política comunicacional en la era de Lagos fue una de las más exitosas de estos últimos años, sobre todo pensando en instalar la figura del mandatario como la de un estadista, de un hacedor, un hombre de Obras Públicas y también un hijo de la educación pública de este país. Con este metarrelato no es raro que su gobierno haya terminado con un 70% de apoyo popular. No es raro por su impronta masculina y autoritaria que revive los “anhelos de padre” tan arraigados en nuestra sociedad de “guachos”.
No se trata de desconocer la triunfante instalación de un discurso que posiciona a Chile en las “ligas mayores”, que es capaz de votar No a la guerra de Irak en la ONU e igualmente firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, por ejemplo. Este es un mérito tanto de Campero y Ottone como de otros, sino que se trata de evidenciar que al análisis de país que hace Castells le hace falta la ineludible realidad.
Educación: cobertura versus sentido
En esta materia, destaca la educación en la era de Internet como la base para situar a Chile como ‘el primer alumno del curso’ en la región. Este enunciado es lógico por las experiencias previas en Irlanda y Finlandia y su componente informacional se fundamenta en la amplia red de Enlaces instalada en el sistema educacional. Mas su análisis cuantitativo no se detiene en la verdadera utilización de los computadores dentro de la sala de clases. En su mayoría carecen de tecnología actualizada y se ubican en una sala especial donde los escolares no tienen acceso libre. El uso que se hace de estas herramientas es deficiente, ya que todavía las tratan como meras máquinas de escribir modernas y esto se debe, básicamente, a la ausencia de profesores capacitados e interesados en el tema y que estén conscientes de lo fundamental del manejo computacional para insertarse en el mundo (aunque ya todos, queramos o no, estamos insertos. Más bien diría, para no quedar excluidos de la mundialización).
El autor está en lo cierto cuando determina que la educación, formal y no formal, es la instancia más importante para pavimentar el camino hacia los países desarrollados. No obstante, este año que termina ha sido claro en manifestar que el sistema educacional no entrega calidad ni sentido a los jóvenes chilenos. La revolución pingüina fue y es una manifestación mayoritaria que dice que las disposiciones técnicas no bastan para mejorar la educación. Como ejemplo se puede decir que la jornada escolar completa en vez de ser una oportunidad para el despliegue de las capacidades, se puede transformar en una plataforma de frustración. ¿Por qué estar todo el día en el colegio? ¿Sólo para librarse de poblar la calle? ¿Para tener más horas de clases tradicionales o para explorar nuevos métodos de aprendizaje que hagan a los jóvenes descubrir sus habilidades? ¿Es la escuela el único lugar de aprendizaje? ¿qué rol juega la televisión, la interacción con los pares, las agencias socializadores y también las nuevas tecnologías de información en esta capacitación permanente de la cual se habla en la era Internet? Castells acierta en el argumento sobre la importancia de las nuevas tecnologías de información, pero no en su aplicación en el caso chileno. Las apabullantes cifras de uso de computadores y número de conexiones a la red destiñen al contrastarlas con el uso deficiente que se les da. Quizás el intento del senador Fernando Flores, aunque se trata de un caso aislado dentro del presente escenario, sea el más serio en el ámbito de la superación de la desigualdad y en atreverse a innovar con un pensamiento divergente.
La propuesta de un modelo de desarrollo informacional, como el de Finlandia con la producción de tecnología, no es posible en una sociedad donde el ascenso social o la inserción en el mundo del trabajo nunca ha dejado de estar ligado a la familia, los apellidos, el colegio donde se estudió y los amigos de los padres. La meritocracia en Chile es sólo el título de un libro de Navia y Engels. Por el momento.
Recapitulando. La educación no es un fin en sí mismo, sino que su rol es otorgar sentido y las herramientas necesarias para construir un proyecto de vida. Castells propone tres focos de atención al respecto: cobertura. Disminución de deserción e ingreso a la educación superior. En torno a la cobertura, el foco de las políticas actuales está puesto en aumentar la educación pre escolar, ya que éste índice influirá en el rendimiento posterior de los mismos. Respecto a disminuir los niveles de deserción, éstos ya son bajos en Chile, al igual que los índices de analfabetismo y se les aborda en priogramas gubernamentales como el del “Liceo para todos” que entrega incentivos monetarios a los grupos vulnerables que persistan en su proceso educacional. Lo interesante es que los jóvenes no dejen sus estudios porque ellos realmente descubrieron su sentido y no sólo por el sentido monetario. Si un chico deja la escuela es un fracaso porque percibió al sistema educacional como un reproductor de fórmulas que imposibilitan la movilidad social. El tercer punto, referido a la educación superior, es uno de los más complejos y controvertidos, como lo muestra el último informe del Consejo Asesor Presidencial en Educación. Las fuerzas sociales intentan cambiar el sistema de educación superior para que no siga privilegiando a los que ya son favorecidos, por una parte, y por otra, para otorgar más valor a los oficios técnicos. Las estadísticas del Ministerio de Educación dicen que es cosa del pasado el que las universidades tradicionales tengan entre sus filas a los mejores alumnos de los liceos. Hoy, en cambio, le dan la bienvenida a los mejores alumnos, pero de los mejores colegios pagados, salvo honrosas excepciones como los provenientes del Instituto Nacional o del Liceo Nº 1 de niñas. Los jóvenes que estudiaron en liceos municipales, en colegios particular-subvencionados o en colegios particulares no muy sobresalientes están condenados a estudiar en institutos profesionales, centros de formación técnica o, en el mejor de los casos, en reconocidas o no tan reconocidas universidades privadas. Y. para nadie es un secreto que a la hora de buscar trabajo, los profesionales más cotizados son los universitarios y no los técnicos, a este filtro se debe añadir el de las universidades tradicionales versus las privadas.
En educación no se debe olvidar el norte: se trata de un medio para desarrollar los proyectos de vida, por tanto la pregunta es ¿qué estamos haciendo por no seguir frustrando a miles de jóvenes? En este sentido, la mirada autocomplaciente respecto al desarrollo económico de Chile en comparación con la región no ayuda a ir más allá y preguntarse por la significación de estas cifras macroeconómicas, profusamente expuestas por Castells, para la mayoría de los chilenos. Quizás su acierto en esta área va por evidenciar que los estudiantes de educación superior chilenos tienen el mismo nivel cultural que un estudiante secundario en Portugal, es decir, nuestros estándares culturales, los que incluyen nivel de investigación y calidad de las universidades, distan de ser los de un país en desarrollo.
De la identidad a las identidades
Del Estado-nacional-popular de la década de los ’50 y ’60, el mundo pasó hoy al proceso de conformación de las identidades como respuesta a la mundialización y al debilitamiento de las instituciones que funcionaban alrededor del Estado-nación y de la sociedad civil igualmente ligada al Estado. Castells escribe: “La superación de las identidades, que era el gran proyecto histórico del racionalismo (liberal o marxista) ha sido superado por el renovado poder de la identidad. Dios no ha muerto. Al contrario, el absoluto se ha encarnado en una diversidad creciente de vivencias y expresiones”. Al respecto, dice que quizás el fundamentalismo religioso en sus derivados islámico, judío o cristiano es un intento de reconstruir sentido a nivel planetario. Refiriéndose al Estado-nación, en declive, indica: “ser ciudadano es fuente de derechos, pero ya no de sentido”.
Para Castells es claro el nacimiento del Estado red, por eso dice que el Estado no desaparece, sino que se reinventa. “Surgen así Estados co-nacionales, como es la Unión Europea, con un Banco Central Europeo independiente, una moneda única (aún con excepciones) y, por tanto, una economía unificada a la que se añaden múltiples instituciones y leyes de ámbito europeo…Así el Estado- nación se dota de instrumentos cooperativos de gestión, navegación, y negociación en la globalización. El precio es alto: la pérdida de soberanía y el paso irreversible al poder compartido. O sea, se pierde poder para mantener influencia”, indica.
En este contexto se puede entender mejor el surgimiento del conflicto étnico como fuente de identidad y de sentido que va mucho más allá de las fronteras y que se aleja sustancialmente del concepto de Estado-nación. Una vez más, en esta área, Castells peca de exceso de optimismo. Relata: “el 30 de mayo (de 1990) se constituyó la Comisión Especial de Pueblos Indígenas, con la participación de representantes de las organizaciones indígenas y del gobierno, con el objetivo de elaborar una nueva legislación que reconociera institucionalmente los derechos de los pueblos originarios. Tras un amplio proceso participativo, en enero de 1991 tuvo lugar en Temuco el Congreso Nacional Indígena, en donde unos 500 delegados de los congresos regionales entregaron al Presidente Aylwin los resultados de ese proceso de consulta. Se inició así un proceso que condujo, al término del mandato de Aylwin, a la aprobación de una ley de protección, fomento y desarrollo de los indígenas, incluyendo la creación de una Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi)”. Desde esta perspectiva no se entiende el conflicto constante en la zona mapuche, por ejemplo. No se entiende la precandidatura de Aucán Huilcamán para las últimas elecciones presidenciales, no se entiende la aplicación de la ley antiterrorista, la quema de predios o los llamados a liberar los presos políticos mapuches. Si realmente las instituciones funcionaran, como decía Ricardo Lagos, no seríamos testigos de un sector de la población que se siente excluida, reprimida y atropellada. Creo que la reivindicación identitaria no se ha asumido y que Chile aún le queda camino por recorrer para llegar a llamarse a sí misma nación pluricultural.
Al pan pan y al vino vino
Creo que la gran hazaña de Castells es tomar el discurso impuesto por los comunicólogos de la Concertación, desde el gobierno ed Aylwin al de Lagos, validarlo por su estatura intelectual y contribuir a instalarlo en el orden mundial. El autor no hace ‘vista gorda’ a cierta autocrítica, como cuando escribe: “Chile tiene ante sí viejos y nuevos desafíos que requieren todavía un considerable esfuerzo para profundizar la democracia y transitar a un nuevo modelo de desarrollo requerido por el contexto global”. Pero mayormente tiene su corazón puesto en el vaso “medio lleno”, como solía decir el ex Presidente Lagos.
Este posicionamiento del discurso es interesantísimo en cuanto es la prueba fiel de que el lenguaje construye realidades. Esta es la esencia de la comunicación política. Se pueden hacer obras, se puede gobernar, se puede acertar, pero si no se sabe comunicar, la continuidad de la alianza que detenta el poder puede estar en aprietos. Es este discurso el que hace suyo Castells y que refleja en su último libro dedicado a Chile. Quizás su mayor oportunidad está en abrir la puerta a la posibilidad de un pronto salto al desarrollo por medio de la educación y del desarrollo de una sociedad de la información. Sin embargo, para llevar a cabo esta iniciativa es imprescindible contar con una transición acabada. La muerte de Augusto Pinochet ha mostrado que ella o se circunscribió desde el plebiscito de 1988 hasta el 11 de marzo de 1990 o francamente aún no termina y no tiene un fin en el horizonte.
La política, a todas luces, es el lugar del conflicto, de la diferencia, de la lucha de poderes, de la transformación constante. Este año ha sido especialmente pródigo en mostrarlo con la revolución de los pingüinos en mayo y recientemente con las reacciones tras la muerte de Pinochet. No se trata de poner en riesgo la democracia. Tal como lo plantea Castells y como evidencia la realidad, la democracia en Chile es un camino sin retorno, por el momento (como plantea Hannah Arendt, filósofa de lo imprevisto). Se trata más bien de hacer patente el conflicto en una sociedad que se había acostumbrado demasiado a los consensos, a las palabras de buena crianza y a los justos tres tercios. En la hora de las definiciones las cuentas no son tan claras y nunca falta el que se quiere retirar sin pagar. Aunque para Castells la “raya para la suma” genera un saldo positivo, no es posible desconocer los diversos conflictos que se albergan en esta sociedad inserta en un mundo globalizado. Como lo plantea Ranciére, al política es la cuenta errónea, es la constatación del daño y sólo asumiendo esta transición inconclusa o este conflicto permanente, como se quiera llamar, se podrá avanzar y desarrollar ciertas estrategias, por cierto, también comunicacionales, que presten utilidad a un acontecer en constante transformación y, en definitiva, a un proyecto de país.
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